Referencia cam04
Material: Siete metales
Origen: Nepal
Peso en gramos 1390
Altura total cm. 11
Diámetro cm. 22,5
Frecuencia: 146Hz
Nota ♪ D
Nota Pieza única, hecha a mano.
Las campanas de baja frecuencia tienen un sonido rico y profundo que promueve la relajación y tiene poder curativo para el cuerpo y la mente.
Esta característica ha hecho que sean muy utilizados con fines religiosos, para ritos y meditaciones, dado el efecto psicotrópico que el sonido vibratorio tiene en la mente humana.
Campana de baja frecuencia, sonido rico y profundo que favorece la relajación y tiene un poder curativo para el cuerpo y la mente.El cuenco tibetano, también conocido como “campana tibetana”, es un antiguo instrumento musical que tiene su origen en la cultura chamánica de antes de la guerra. Po budista del Himalaya que reinó en el antiguo Tíbet. Posteriormente se extendió por toda Asia: hoy se producen principalmente en Nepal (con una antigua tradición en la región de Thado)
El cuenco tibetano se compone de siete aleaciones de metales, donde cada metal en realidad se refiere a un planeta específico del sistema solar: Oro = Sol Plata = Luna Mercurio = Mercurio Cobre = Venus Hierro = Marte Estaño = Júpiter Plomo = Saturno
Los cuencos tibetanos son típicos cuencos estáticos o molidos. A diferencia de las campanas tradicionales, la campana tibetana no se cuelga boca abajo y el badajo no es interno ni pendular, sino manual y externo: la campana se toca golpeándola y/o frotándola con el percutor en el borde externo. El sonido de estos instrumentos corresponde a una larga vibración poliarmónica. Esta característica ha hecho que sean muy utilizados con fines religiosos, para rituales y meditaciones, dado el efecto psicotrópico que el sonido vibratorio tiene en la mente humana. Los cuencos tibetanos producen sonido puro y vibración armónica y, por lo tanto, se utilizan como instrumentos vibratorios. Su origen se remonta a hace aproximadamente 3 mil años o a una fase histórica anterior al nacimiento del budismo.
En aquella época, según la leyenda, se practicaba un ritual que otorgaba a los gongs, campanas y címbalos tanto la capacidad de curar el cuerpo como el poder de acercar al hombre a la divinidad. A partir de la segunda mitad del siglo XX, este objeto también fue acogido en la cultura occidental y empezó a ser apreciado sobre todo como herramienta terapéutica.
Ficha técnica