El cuenco tibetano hecho a mano, con un diámetro de 13 cm y un peso de 450 g, está afinado en la nota "D" con una frecuencia de 440 Hz, un tono perfecto para estimular la energía del segundo chakra, asociado a la creatividad y a las emociones. Esta campana está hecha de una aleación de siete metales: oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y plomo, cada uno de los cuales simboliza un planeta según la tradición astrológica tibetana. La combinación de estos metales le da a la campana una resonancia profunda y una gama de tonos ricos y armónicos. El sonido producido es vibrante, claro y duradero, ideal para prácticas de meditación, relajación y sanación sonora. Acompañada de un badajo de madera revestido de fieltro, la campana puede tocarse golpeando o frotando el borde para obtener un sonido suave y envolvente. Este instrumento no sólo es funcional sino también un objeto de gran valor cultural y espiritual, ideal para sesiones de yoga, meditación y terapias de sonido, creando una atmósfera de paz y armonía que enriquece la experiencia personal y espiritual.
La campana tibetana, también conocida como "cuenco tibetano", es un antiguo instrumento musical que se originó en la cultura chamánica prebudista bon po del Himalaya que reinó en el antiguo Tíbet. Posteriormente se extendió por Asia: hoy en día se producen mayoritariamente en Nepal (con una tradición muy antigua en la región de Thado)
La campana tibetana está compuesta por siete aleaciones de metales, donde cada metal de hecho se refiere a un planeta específico del sistema solar:
Oro = Sol
Plata = Luna
Mercurio = Mercurio
Cobre = Venus
Hierro = Marte
Estaño = Júpiter
Plomo = Saturno
Las campanas tibetanas son típicas campanas estáticas o de tierra. A diferencia de las campanas tradicionales, la campana tibetana no se cuelga al revés y el badajo no es interno y de estilo péndulo, sino manual y externo: la campana se toca golpeándola y / o frotándola con el percutor en el borde exterior. El sonido de estos instrumentos corresponde a una larga vibración poliarmónica. Esta característica los ha hecho muy utilizados con fines religiosos, para rituales y meditaciones, dado el efecto psicotrópico que tiene el sonido vibrante en la mente humana. Las campanas tibetanas producen un sonido puro y una vibración armónica y, por lo tanto, se utilizan como instrumentos vibratorios. Su origen se remonta a hace unos 3 mil años oa una fase histórica anterior al nacimiento del budismo.
En ese momento, según cuenta la leyenda, se practicaba un ritual que otorgaba a los gongs, campanas y platillos tanto la capacidad de curar el cuerpo como el poder de acercar al hombre a la divinidad. A partir de la segunda mitad del siglo XX este objeto también fue aceptado en la cultura occidental y comenzó a apreciarse sobre todo como herramienta terapéutica.
El sonido que produce una campana tibetana también depende en parte de los metales presentes en ella: sin embargo, cuál es la mezcla perfecta sigue siendo un misterio. El palo que se utiliza para producir las vibraciones es en lugar de madera, generalmente cubierto al final con cuero de gamuza. El tamaño de este objeto puede variar según el tamaño de la campana.
Ficha técnica