La turquesa tibetana es una piedra preciosa ligada a los elementos Tierra y Aire, aportando estabilidad y equilibrio. Asociado al chakra de la garganta, estimula el intelecto y la creatividad, mejorando la comunicación. Se trata de un antiguo amuleto protector, ya utilizado por los egipcios hace 5.000 años y por los indios americanos, que lo consideraban un espíritu del mar y del cielo. La turquesa promueve la desintoxicación, el bienestar físico y mental y la curación de la garganta y los pulmones. Promueve la calma interior y la autoestima, protegiendo al usuario incluso cuando viaja. Se cree que cambia de color en caso de peligro para advertir al propietario y protegerse de influencias negativas.
Ficha técnica