La cornalina es una piedra preciosa vinculada al segundo chakra, que mejora la esfera sexual y los órganos reproductivos. Sus tonalidades influyen en diferentes signos del zodíaco: naranja para Virgo, turbio para Libra y color ladrillo para Escorpio. Esta piedra encarna las energías yin y yang, favorece la fertilidad y ayuda a alcanzar los objetivos, mejorando la constancia física y mental. Se considera un amuleto de la suerte para quienes desean un hijo y un talismán "atrae dinero" que infunde determinación y éxito.
Significado de la cornalina para los tibetanos y en el budismo:
Protección y vitalidad
La cornalina a menudo se asocia con la protección contra el peligro y los malos espíritus. Se cree que fortalece el cuerpo y el espíritu, dando energía vital y coraje. En esto, es similar al concepto tibetano de la salud como un equilibrio de energías sutiles.
Estímulo a la práctica espiritual
A veces se utiliza en malas tibetanos (rosarios budistas de 108 cuentas) para ayudar en la concentración y la meditación, especialmente para prácticas relacionadas con la fuerza, la estabilidad emocional y la determinación.
Conexión con el chakra sacro
En la visión más moderna (y a veces sincrética) que combina aspectos del yoga y la medicina tibetana, la cornalina está vinculada al segundo chakra, el centro de la energía creativa y sexual, promoviendo el flujo de energía y el equilibrio emocional.
Símbolo de sangre y vida.
Su color recuerda a la sangre y por tanto a la vida. En algunas culturas del Himalaya, las piedras rojas se utilizan como amuletos de fuerza, fertilidad y protección, un concepto que puede superponerse con el uso tibetano de la cornalina.
Usos:
Amuleto de protección
Mala para meditación
Decoración ritual (junto con otras piedras)
Adorno tradicional, a menudo montado en plata o cobre.
Ficha técnica