Referencia bpd10
Altura mm. 60
Diámetro mm. 48
Gema semipreciosa de alabastro
Peso en gramos 200
Nota Forma y peso aproximados. Precio por pieza
Desde los albores de los tiempos, el huevo ha sido fuente de inspiración para filósofos y artistas en la creación de esculturas, pinturas y joyas. Es un símbolo de vida y renacimiento. La tradición prevé el obsequio e intercambio de auténticos huevos de gallina, en mármol, en materiales y piedras preciosas, decorados o tallados y, en los últimos tiempos, también en chocolate para desear prosperidad.
El huevo, con su forma perfecta, sin aristas, sin principio y sin fin, es también un símbolo sagrado muy utilizado para representar la vida, el renacimiento, la fecundidad y la resurrección.
El simbolismo se debe a la función de preservar y asegurar la permanencia de la vida en su interior que, incluso en la forma, recuerda el útero.
La costumbre de dar huevos para celebrar el comienzo de la primavera era muy común en la antigüedad; fue transmitido, ya hace 4000 años, por los persas, luego por los egipcios y los griegos. Con motivo de las fiestas y ceremonias primaverales, los huevos se intercambiaban por ritos por la vida, la fecundidad y el renacimiento de la naturaleza.
Con el advenimiento del cristianismo, el huevo, parecido a una piedra y aparentemente sin vida, se asocia con la tumba de piedra en la que fue enterrado Jesús: ambos contienen una vida lista para nacer y salir. Así como el polluelo nace y sale de la cáscara del huevo, así Cristo resucitó y salió de la tumba. El huevo se convierte así en un símbolo del paso de la muerte a la nueva vida y la esperanza en la futura resurrección de los creyentes. El simbolismo se vio reforzado por la obligación de abstinencia de carne durante la Cuaresma, hasta que en el siglo XX también se prohibieron los huevos y los productos lácteos. Los criadores se encontraron así con huevos que no podían comer ni vender; así comenzó a difundirse la costumbre de hervirlos para hacerlos firmes, pintándolos con colores y símbolos sagrados y llevándolos a la Iglesia para su bendición. Actualmente es el símbolo por excelencia de la Pascua.
Ficha técnica